El
estrés muchas veces perjudica la salud e incluso a hecho que
el perro presente síntomas de neurosis experimental.
El estrés es un conjunto de cambios corporales que no son
ni más ni menos que la respuesta del organismo ante situaciones
conflictivas. Los agentes que producen estos cambios son llamados
estresores.
En libertad los estresores más activos suelen ser la huida
frustrada, la superpoblación o la simple presencia del dominante.
Cuando un perro se somete a un adietramiento complejo que
conlleve múltiples situaciones conflictivas estas en si mismas,
son un estresor de gran magnitud sobre todo, si lo unimos
a la huida frustrada del animal.
En
una situación de estrés moderado, se detecta un aumento
de actividad del sistema nervioso autónomo. la estimulación
de la médula suprarrenal, a travez de estos nervios produce
la secreción de la hormona Adrenalina en el torrente sanguíneo
esto da lugar a numerosos cambios corporales como erizamiento
del pelo, aumento del ritmo cardiaco, respiración rápida
y desviación de la sangre desde el canal alimentario hacia
los musculos.
Si
imaginamos una situación de enfrentamiento real en libertad,
todos estos cambios no solo ayudan a solucionar la situación
de conflicto, sino que tienen un alto valor adaptativo.
En el peor de los casos y si la situación se mantiene,
siempre le queda al perro la huida como método infalible
de restauración del equilibrio metabólico de su cuerpo.
Los
cambios que hemos comentado, se pueden considerar como
estadíos sucesivos de una escala de activación muy influenciada
por el rango de raza del perro y por el rango individual
ded percepción sensorial.
El
problema cuando la situación de conflicto persiste sin
que el perro pueda utilizar la solución de la huida. En
este caso, la reacción implica a la corteza suprarrenal
que se ve obligada a segregar hormonas pero no a través
de los nervios autónomos como antes, sino por medio de
otra hormona, la adrenocorticotropa (ACTH)producida por
la glándula pituitaria. La secreción de hormonas suprarrenales
es la más dramática para el perro. Las células corticales
se desecan y si el estres se mantiene, la glándulas suprarrenales
son capaces de aumentar de tamaño hasta un 25%.
El
camino a que se ve abocado, en estos casos, el pobre animal
es a forzar la huida abandonando a su dueño en pleno ejercicio
o a enfermar e incluso morir súbitamente.
Evidentemente
una pequeña dosis de adrenalina durante el trabajo es
beneficiosa para producir una rápida compresión de lo
que el adiestrador exige del animal. Por el contrario
una exesiva presión puede producir los efectos devastadores
mencionados anteriormente al no ,poder solucionar la situación
de conflicto que se origina.
hemos
comentado que cada individuo tiene, independientemente
de la raza un índice de percepción sensorial distinto.
Asi cualquier adiestrador-competidor deberá valorar la
capacidad de recuperación al estres, las reacciónes generales
de emergencis, el estado motivacional y la presencia voluntaria
o no, de cuyalquier agente estresor antes de manipular
la conducta de su perro.
Aceptamos
que hay perros tan sensibles al estrés que son capaces
de asimilar el que, en ese momento sufre su dueño. otros
son tan adaptativos que pueden llegar a abandonar a su
guía en plena realización de un ejercicio y otros mueren
repentinamente de un supuesto golpe de calor cuan do la
necrosia revela una tumoración en sus órganos endocrinos.
La
discriminación del premio y el castigo es otro factor
que de no estar presente, puede llevar al perro a la neurosis
experimental. Paulov ya trabajó con perros en sus célebres
experimentos con los reflejos cotidianos. Estos se formaban
cuando el animal recibía una reconpensa al responder con
un movimento de pata aol estímulo provocado por la aparición
de una mancha circular de luz. Era castigado si respondía
a una elíptica, una vez aprendida la discriminación, la
mancha elíptica se iba haciendo en intentos sucesivos,
cada vez más circular. Llegaba el momento en que el perro
no podía discriminar y entraba en una situación de conflicto
prolongado que le llevaba a la agitación violenta, la
actividad de interrupción o a la enfermedad de corto plazo.
Hemos
tratado de resumir todo lo expuesto en un modelo de conducta
bajo estrés que nos lleva a la conclusión de que un exceso
de estrés o presión no pueden ser buenos, bajo ningún
concepto en el adiestramiento de nuestro perro.