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Nutrición
alimentación
Comportamiento alimentario,
Alimento Industrial y Alimento Casero, Nutrición.
Proteinas-Glúcidos-Minerales-Vitaminas-Oligoelementos...
Cada uno de los nutrientes de la dieta tiene una función específica.
Tanto los excesos como las carencias son perjudiciales para la
salud del perro y, en consecuencia, es conveniente conocer bien
sus requerimientos cualitativos y cuantitativos, muy distintos
de los del hombre. Contrariamente a ciertas ideas que lamentablemente
siguen estado muy difundidas, desde el punto de vista biológico
el perro no tiene necesidad de "variedad" e, incluso, es un "catador"
mediocre, que elige los alimentos gracias esencialmente a su olfato
muy desarrollado. Esto significa que ciertos alimentos industriales
que hacen resaltar una receta "con cordero", "con pollo", etc.,
pueden inspirar confianza al amo pero, aveces, distan mucho de
cubrir las reales necesidades nutricionales del perro. Por otra
parte, algunas veces se cometen ciertos errores involuntarios
al confeccionar las raciones caseras, que pueden tener consecuencias
patológicas graves. Los nutricionistas se refieren en primer lugar
a las necesidades específicas (lactación, gestación, crecimiento,
mantenimiento, envejecimiento, esterilización, etc.) a las que
responden más bien en términos de nutrientes y valor biológico
de los mismos, digestibilidad, rendimiento nutricional, prevención
y adaptación a las diferencias de talla/peso que en términos de
ingredientes (pollo, cordero, pescado, hígado, etc.). Asimismo,
en el caso de ciertas enfermedades, que hay que curar y mejor
aún prevenir, es necesario instaurar un régimen alimentario específico.
Pero el mejor alimento del mundo no sirve para nada si no se lo
consume y, por lo tanto, la apetencia de la ración es un elemento
decisivo. Hoy en día, los alimentos preparados, particularmente
los alimentos secos de alta calidad (llamados "nutricionales"),
responden a estos diversos requisitos.
Base
de la nutrición Canina
El perro no es un ser humano. Por lo tanto, no es bueno para su
organismo que coma "como sus amos". Lo mismo se aplica a su comportamiento
alimentario. Su ración ideal se compone de proteínas (carne, pescado,
huevos), fibras (verduras), grasas (vegetales y animales), minerales
y vitaminas. Para establecer la proporción de estos diferentes
elementos en su dieta se deben tomar en cuenta:
-
el tamaño del perro;
- su estado fisiológico (el crecimiento, la gestación, la lactancia,
la actividad y el envejecimiento son estados que modifican sus
necesidades alimenticias);
- su estado de salud (en muchos casos, la dietética se ha vuelto
un aspecto importante del tratamiento médico de las enfermedades).
Se
trate de alimentos preparados para perros (croquetas, conservas,
etc.) o ed raciones caseras, es esencial ser riguroso en la elección
del alimento industrial o en las proporciones de las materias
primas caseras. También es importante distribuir bien la o las
comidas (según el caso) a lo largo del día. Tampoco hay que olvidar
que no se debe variar la alimentación de un perro para no perturbar
su flora intestinal, más frágil que la del hombre. Por último,
hay que tener siempre presente que la dieta debe cubrir todas
las necesidades del animal, sin carencias ni excesos, con el fin
de asegurarle un buen estado físico y vitalidad durante toda su
vida.
Cincuenta
nutrientes esenciales y sus funciones específicas
Al igual que el hombre, el perro es un ser que vive gracias a
las centenas de millones de células que constituyen su organismo,
minúsculos focos de combustión que le proveen su energía vital.
Estos focos de combustión (se trata de una expresión figurada)
son indispensables para la vida. Para producir calor y energía,
necesitan permanentemente un carburante energético, los alimentos,
y un comburente, el oxígeno. De esta manera, se mantiene constante
la temperatura corporal y el organismo puede construirse y vivir
sin jamás dejar de renovarse.
Para alimentar bien a un perro es importante comprender exactamente
la función de la nutrición, que está constituida por "el conjunto
de fenómenos de intercambio entre un organismo y el entorno, que
permiten que el ser vivo asimile sustancias que le son extrañas
y genere su energía vital".
Funciones
de los nutrientes
Un nutriente es un elemento simple que debe formar parte de la
composición de la ración alimenticia del perro, en proporciones
que permitan mantenerlo en buen estado de salud. De esta manera,
el perro debe consunir a diario cada uno de estos 50 nutrientes
esenciales, ya que no puede sintetizarlos por sí mismo y cada
uno de ellos tiene una función en su organismo.
Mencionar el agua como nutriente puede parecer inútil. Pero hay
que tener presente que si bien un organismo puede permanecer semanas
sin comer, no puede pasar más de tres días sin beber. Los dos
tercios del cuerpo de un perro están constituidos por agua y todos
sus tejidos están impregnados de la misma; por ejemplo, el agua
representa el 80% del peso de un músculo. El organismo de un perro
puede perder todas sus grasas y la mitad de sus proteínas, y aún
seguir con vida, pero la pérdida de sólo el 10% del agua de contitución
corporal le ocasiona la muerte. Las funciones del agua son tan
numerosas y tan importantes que el nutriente más esencial para
el perro, al igual que para otro ser vivo. Las necesidades hídricas
diarias del perro son de aproximadamente 60 ml. por kilo de peso
corporal (con variaciones a veces importantes, ya que por ejemplo,
aumentan con la temperatura ambiente, las actividades deportivas,
la gestación y la lactación).
Proteínas
para construir
Si bien pueden alimentar, las proteínas sirven ante todo para
construir, permitiendo la síntesis de los huesos, los músculos,
las estructuras nerviosas, etc., es decir, de todo lo que hace
vivir a un perro. Una proteína es una molécula constituida por
unidades elementales llamadas aminoácidos: una especie de tren
compuesto de vagones (aminoácidos no esenciales) y de locomotoras
(aminoácidos esenciales). Existen diferencias de valor alimenticio
entre las distintas proteínas. En particular, con respecto al
proceso de digestión, se las puede clasificar en "buenas" proteínas
(carne roja o blanca, pescado, huevos, etc.) y "malas" proteínas
(tendones, etc.), que no se digieren y se eliminan en los excrementos.
Pero una proteína bien digerida (y por lo tanto, bien absorbida
en forma de aminoácidos) no siempre puede ser bien utilizada (metabolizada)
por el organismo. Pueden faltarle algunos de los aminoácidos esenciales,
sin los cuales el perro no puede sintetizar sus propias proteínas.
Por eso, se habla del "valor biológico" de una proteína. Se pueden
comparar estos aminoácidos esenciales con pedazos de tela azules,
blancos o rojos: si cada color está disponible en cantidad suficiente,
es posible fabricar banderas tricolores, pero si falta alguno
de los colores, esta fabricación ya no es posible. En el caso
de las proteínas, su síntesis se detiene, desperdiciándose los
aminoácidos restantes.
En consecuencia, es importante destacar que el gran contenido
de proteínas de un alimento no es sinónimo de calidad y que la
naturaleza misma de las proteínas utilizadas (su equilibrio en
aminoácidos indispensables) es un factor esencial que se debe
tener en cuenta.
Materias
grasas
La principal función de las grasas alimenticias (o lípidos) es
suministrar energía. El perro la digiere muy bien, mucho mejor
que el hombre, y aprecia realmente su olor y su sabor (lo que
puede ocasionar un consumo excesivo si no se efectúa un racionamiento
estricto). Pero esta "apetencia" de las materias grasas nunca
debe prevalecer sobre el equilibrio nutritivo de la ración. En
los Estados Unidos, por ejemplo, aproximadamente el 50% de los
perros son obesos (un 10% de exceso de peso es suficiente para
ser considerado "obeso" desde el punto de vista médico).
desde el punto de vista químico, los lípidos alimenticios son
ésteres de ácidos grasos y de glicerol, de cadenas más o menos
largas y más o menos saturadas. Para un alimento, la determinación
de su concentración energética proviene casi exclusivamente de
la cantidad de materias grasa que contiene. En efecto, en el perro,
la sustitución glúcido-proteína es prácticamente isocalórica,
mientras que un 1% de grasa suplementario aporta 50 kilocalorías
de más por kilo. Un aumento de la densidad energética y de la
proporción de grasas se acompaña de un aumento de la apetencia.
Entonces, por facilidad, en ciertos alimentos caseros o industriales
se aumenta el contenido de lípidos para reforzar la apetencia.
El exceso de consumo que se puede así ocasionar exige mucho cuidado
al racionar el alimento.
Si bien el perro soporta muy bien proporciones elevadas de materias
grasas en sus alimentos, éstos deben reservarse a perros activos
o con necesidades energéticas muy importantes, como por ejemplo,
la perra en período de lactación.
Según su origen, las materias grasas tienen distintas composiciones
en ácidos grasos y no presentan el mismo interés nutricional.
Dichos ácidos grasos desempeñan un doble papel:
- no específico, como simples fuentes de energía; esta
función es común al conjunto de ácidos grasos, pero las grasas
llamadas saturadas de los sebos (grasas de rumiantes) o de la
grasa de cerdo sólo tienen esta función;
- específico, ya que los ácidos grasos tienen una función
estructural, como elementos constitutivos de las membranas celulares,
y una función metabólica, como precursores de mediadores celulares
o de hormonas.
Las funciones específicas corresponden a los ácidos grasos "esenciales",
así llamados porque el perro no puede sintetizarlos y debe poder
encontrarlo en su dieta. Hay dos familias de ácidos grasos esenciales
(llamados también ácidos grasos poliinsaturados esenciales), con
los que conviene familiarizarse a pesar de sus nombres "extraños".
- la serie de los "omega-6", que se encuentran en mucho
mayor proporción en los aceites vegetales que en los animales,
con excepción de las grasas de aves. Su carencia causa sequedad
de la piel, descamaciones, alopecia (pérdida de pelo) y pérdida
de brillo del pelo. Es uno de los principales nutrientes para
la belleza del pelo.
- la serie de los "omega-3", que se encuentran esencialmente
en las grasas de pescados y desempeñan un papel muy importante
en la integridad de las membranas celulares y en el funcionamiento
del sistema nervioso y del sistema inmunitario. Actualmente, éstos
ácidos grasos también se utilizan por sus virtudes antiinflamatorias
(tratamiento de numerosos casos de prurito cutáneo) u "oxigenadoras"
(mejoran el paso de oxígeno en las células y la capacidad de deformación
de los glóbulos rojos, propiedades de interés para el perro de
deportes y el perro de edad avanzada).
Las grasas son materias primas particularmente frágiles que pueden
degradarse rápidamente. Las consecuencias de su enranciamiento
son, en primer lugar, una disminución de la apetencia del alimento,
pero sobre todo, la aparición en el perro de trastornos fisiológicos:
intolerancia digestiva, trastornos pancreáticos, afecciones hepáticas,
etc.. Por lo tanto, para prevenir el enranciamiento es necesario
proteger las grasas alimenticias de los alimentos industriales
con antioxidantes o, en el caso de raciones caseras, no utilizar
grasas cocidas.
Glúcido
Son nutrientes caso exclusivamente vegetales, prácticamente ausentes
de los alimentos de origen animal. Los elementos de base de los
glúcidos son los monosacáridos o azúcares simples (u osas). El
más conocido de ellos es la glucosa, que constituye la base del
almidón y de la celulosa. Otros glúcidos, como las pectinas o
las gomas, son moléculas más complejas formadas por ácidos urónicos
provenientes de la oxidación de los monosacáridos. Algunos de
estos glúcidos son digestibles y asimilables por el organismo
del perro (como el almidón y los azúcares). Los glúcidos indigestibles
(fibras o celulosas) constituyen el lastre que estimula y regula
el tránsito instestinal. Al igual que todos los animales, el perro
tiene una necesidad metabólica de glucosa. Esta es una fuente
de energía preferente para ciertos órganos, tales como el cerebro,
y también una base indispensable para la síntesis de numerosas
moléculas biológicas. Sin embargo, al igual que otras pocas especies
animales, el perro presenta una particularidad fundamental: puede
mantener estable su glucemia (concentración de glucosa en sangre)
en ausencia de aportes glucídicos en su dieta, ya que es capaz
de sintetizar glucosa a partir de ciertos aminoácidos presentes
en las proteínas. Por lo tanto, en el perro, el riesgo de carencia
de glucosa es inexistente.
- Los glúcidos digestibles: Entre éstos,
la lactosa reviste cierta importancia en el cachorro. La leche
de perra contiene dos veces menos lactosa que la de vaca.
- Lalactosa: Si bien el organismo del cachorro puede
utilizar la lactosa, su capacidad para digerirla es limitada y
un exceso siempre causa trastornos digestivos. La composición
de la leche de reeamplazo debe tener en cuenta esta particularidad
y no contener demasiada lactosa. Cuando son adultos, los perros
tienen aún mayor dificultad para digerir la lactosa y el consumo
de leche puede entonces causar diarreas.
- El almidón: Se trata de un complejo de polímeros
de glucosa, más o menos ramificados según el origen botánico,
que forman como "pelotas" llamadas gránulos de almidón. Para digerirlo,
el perro necesita amilasas, enzimas provenientes del páncreas.
La digestibilidad del almidón mejora netamente con la cocción,
que lo gelatiniza. Presentes en los cereales (trigo, maíz, arroz,
etc.) y la patata, los almidones aportan al organismo energía
rápidamente disponible, con la condición de que estén bien cocidos.
En la ración casera, el arroz debe estar "pegajoso" para ser bien
digerido y no ocasionar diarrea. En el caso de los alimentos completos
secos, se pueden utilizar dos procedimientos de cocción: la extrusión
(croquetas) y la preparación de copos (alimentos secos para hidratar).
Estos dos procedimientos aseguran una cocción perfecta del almidón,
volviéndolo muy digestible.
- las fibras alimentarias: A pesar de que su organismo
no puede asimilarlas, el perro tiene una verdadera necesidad de
fibras alimentarias. Estas están constituidas por un conjunto
de glúcidos que no son digeridos a la salida del intestino delgado:
celulosa, hemicelulosas, lignina, pectinas, etc.
Estas fibras tienen un efecto regulador del tránsito digestivo,
disminuyéndolo cuando está acelerado y acelerándolo cuando es
lento. Como la motricidad intestinal depende del nivel de estrés
o e actividad del perro, se debe adaptar cuantitativamente el
eporte de fibras alimentarias a la finalidad del alimento. Las
fibras son también un substrato de fermentación para la flora
bacteriana del intestino grueso y contribuyen a su equilibrio.
Por eso, si se cambia de manera brusca la fuente de fibras se
puede producir un desequilibrio pasajero, con fermentaciones no
controladas, flatulencias y diarreas.
Si bien las fibras son necesarias para la higiene digestiva, presentan
sin embargo ciertos inconvenientes. Tienen un efecto depresor
sobre la digestibilidad de los alimentos y pueden disminuir la
disponibilidad digestiva de ciertos minerales, por intermedio
de sustancias complejas denominadas fitatos.
A la inversa, se puede explotar este efecto depresor de la digestibilidad
en los alimentos para perros poco activos o en los alimentos hipocalóricos
para perros obesos que deban adelgazar. En este caso, se busca
disminuir la asimilación y "diluir" los alimentos para no reducir
demasiado el volumen de la ración. Una selección de ciertas fibras
permite optimizar este efecto, limitando los inconvenientes. No
obstante, es necesario compensar el aporte de ciertos nutrientes
en función de la digestibilidad.
Minerales
Los minerales sólo representan una pequeñísima proporción del
peso del perro. Sin embargo, la función de cada uno de ellos es
esencial y se deben controlar muy atentamente sus aportes alimentarios.
Además, pueden interferir entre sí a nivel digestivo o metabólico,
por lo que no sólo es necesario asegurar el aporte de cada uno
de estos minerales sino también evitar todo desequilibrio, que
puede resultar tan nefasto para el organismo como la carencia
de los mismos.
En nutrición, se clasifican los minerales en dos grupos:
- Los macroelementos, cuyas necesidades diarias se cuantifican
en gramos; entre ellos, se encuentran el calcio, el fósforo, el
magnesio, el sodio, el potasio y el cloro;
- Los oligoelementos, cuyas necesidades se expresan en
miligramos por día (o incluso menos); entre ellos, se encuentran
el hierro, el cobre, el manganeso, el zinc, el yodo, el selenio,
el flúor, el cobalto, el molibdeno, etc.
Desde el punto de vista cuantitativo, el calcio y el fósforo son
los principales minerales, constituyentes fundamentalmente del
esqueleto. También tienen otras funciones metabólicas importantes,
como por ejemplo, tales como el papel del fósforo en todas las
transferencias de energía en el seno de la célula. El esqueleto
representa una reserva amortiguadora muy importante a la que el
organismo puede recurrir en caso de déficit, lo que explica la
aparición de enfermedades óseas cuando el aporte fosfocálcico
de la ración es desequilibrado. El magnesio también interviene
en el metabolismo óseo y, junto con el potasio, es un elemento
del líquido intracelular fundamental para un gran número de reacciones
químicas.
De una manera general, los oligoelementos son indispensables para
la constitución de los glóbulos rojos, el transporte del oxígeno,
la pigmentación de la piel y su integridad, el funcionamiento
de los sistemas enzimáticos, la síntesis de hormonas tiroideas,
etc. Cada uno de ellos desempeña uno o varios papeles en distintas
funciones del organismo.
Vitaminas
ni demasiado ni muy poco
Entre el conjunto de nutrientes necesarios para la vida, todo
el mundo conoce la palabra "vitamina", que en realidad comprende
una serie de sustancias muy variadas. Cuando una de ellas falta
total o parcialmente, aparecen rápidamente síntomas clínicos de
carencias que pueden llegar a causar enfermedades graves.
Las vitaminas se distinguen por dos características comunes:
- Las necesidades diarias para cada una de ellas se expresan en
miligramos e incluso en microgramos;
- son sustancias orgánizas, contrariamente a los oligoelementos,
como el hierro, el yodo o el zinc.
Las vitaminas se encuentran en los alimentos y pueden ser liposolubles
(solubles en grasas) o hidrosolubles (solubles en agua).
Las vitaminas necesarias para el perro son trece. cada una de
ellas tiene una o varias funciones, tanto para mantener la integridad
de la piel como para favorecer una buena visión, un crecimiento
normal, una buena utilización de las grasas por el organismo,
el mantenimiento de los vasos sanguíneos o del tejido nervioso,
etc.
Sin embargo, el exceso alimentario de ciertas vitaminas puede
resultar muy peligroso (vitaminas A y D en particular). En efecto,
algunas vitaminas son necesarias y útiles en ciertas dosis pero
nefastas y tóxicas en otras. A la inversa, otras vitaminas se
toleran bien en dosis altas. Por ejemplo, dosis altas de vitamina
E pueden presentar virtudes curativas y preventivas para la membrana
celular y hasta hoy en día, jamás se ha observado signo alguno
de hipervitaminosis E.
Por lo tanto, dosis superiores a las necesidades fisiológicas
de vitamina E pueden aportar a un alimento una mejor garantía
de calidad.
Por último, cabe recordar que la levadura de cerveza constituye
una excelente fuente natural de vitaminas del grupo B y su empleo
puede ser muy útil para mejorar el aspecto del pelo de los perros.
| Una
alimentación correcta
Gracias
a la investigación científica el concepto tradicional
de nutrición -construir y mantener el organismo, y proporcionarle
energía- está evolucionando para integrar el aspecto
preventivo. Esto ha dado origen al concepto de nutrición/salud.
Así,
la nutrición responde a tres objetivos:
-
Construir
y mantener: se trata de la función de las proteínas,
los minerales, los oligoelementos y los glúcidos.
-
Proporcionar
energía: es la función de los lípidos y los glúcidos.
-
Prevenir:
gracias aun buen conocimiento y a una adecuada utilización
en la dieta de ciertos nutrientes. Estos nutrientes
constituyen, por ejemplo, a la prevención de los riesgos
de afecciones renales y de trastornos digestivos y
óseos, así como a la lucha contra los mecanismos del
envejecimiento.
El
hombre, responsable de la domesticación del perro, tiene
el deber de alimentarlo según las necesidades específicas
del mismo y no en función de sus propias proyecciones
humanas.
Esta
es la regla número uno del verdadero respeto por el animal. |
| Los
nutrientes y sus fuentes
Proteínas: carne (cruda o ligeramente
cocida), pescado cocido, huevos cocidos, leche (si el
perro la tolera), queso. Evitar: sobras demasiado ricas en
tendones, huevos crudos, pescado crudo.
Almidón: cereales (arroz, pastas, maíz,
trigo) bien cocidos. Evitar: patatas, pan, cereales crudos.
Fibras: verduras (zanahorias, lechuga
cocida), salvado (muy poca cantidad) Evitar: repollo, cebollas, nabo.
Grasas: grasas animales (sebo, grasas
de cerdo y aves), aceites vegetales (soja, maíz, borraja)
Evitar:
grasas rancias o cocidas.
Minerales: harina de huevos, carbonato
cálcico.
Vitaminas: suplementos minerales, levadura
(vitaminas), productos lácteos (calcio) Evitar: todo exceso de suplementación. |
| Minerales:
Funciones y fuentes |
| Minerales |
Funciones en el organismo |
Fuentes |
| Calcio
(Ca) |
Constitución
del esqueleto, transmisión del impulso nervioso, fosfato
cálcico |
Harina
de huesos, carbonato cálcico |
| Fósforo
(P) |
Constitución
del esqueleto, de las membranas celulares, metabolismo energético |
Harina
de huesos, fosfatos |
Sodio
(Na)
Potasio (K) |
Equilibrio
celulares, regulación de los equilibrios hídricos, metaboliso
energético |
Sal
común, sales de potasio |
| Magnesio
(Mg) |
Constitución
del esqueleto, sistema nervioso, metabolismo energético |
Harina
de huesos, magnesia, sales de magnesio. |
| Hierro
(Fe) |
Constitución
de los glóbulos rojos, respiración celular, enzimas |
Carne,
sales de hierro. |
| Cobre
(Cu) |
Síntesis
de hemoglobina, formación de los huesos, oxidaciones celulares |
Harina
de huesos, sales de cobre, carne. |
| Cobalto
(Co) |
Síntesis
de hemoglobina, multiplicación de los glóbulos rojos |
Harina
de huesos, levadura. |
| Manganeso
(Mn) |
Activaciones
enzimáticas, formación del cartílago |
Sales
de Manganeso |
| Yodo
(I) |
Síntesis
de hormonas tiroideas |
Sal
marina, pescado |
| Zinc
(Zn) |
Sistemas
enzimáticos, integridad de la piel, reproducción |
Sales
de zinc. |
| Vitaminas:
funciones y fuentes |
| Vitaminas |
Funciones |
Fuentes |
| Vitamina
A |
Visión,
crecimiento, resistencia a enfermedades |
Aceite
de hígado de pescado, hígado, huevos. |
| Vitamina
D |
Equilibrio
del metabolismo fosfocálcico, facilitación de la absorción
de calcio |
Sol
(UV), aceite de hígado de pescado, huevos. |
| Vitamina
E |
Antioxidante,
prevención de la patología muscular (esfuerzo) |
Leche,
gérmenes de cereales, huevos. |
| Vitamina
K |
Síntesis
de los factores de la coagulación |
Pescado,
hígado, semillas. |
Vitamina
B1
(tiamina) |
Metabolismo
energético (glúcidos), buen funcionamiento del sistema nervioso |
Cereales,
salvado, levadura. |
Vitamina
B2
(Riboflavina) |
Metabolismo
de los aminoácidos y de los lípidos |
Cereales,
leche, levadura. |
Vitamina
B6
(Piridoxina) |
Metabolismo
de las proteínas, de los lípidos, de los glúcidos y del
hierro |
Cereales,
leche, pescado, levadura. |
Vitamina
PP
ácido nicotínico |
Integridad
de los tejidos (piel) |
Cereales,
levadura, pescado, huevos. |
| Acido
fólico |
Metabolismo
de las proteínas, síntesis de hemoglobina |
Levadura,
hígado. |
Vitamina
B12
(Cianocobalamina) |
Metabolismo
de las proteínas, síntesis de hemoglobina |
Hierro,
pescado, productos lácteos. |
Vitamina
H
(biotina) |
Integridad
de la piel, metabolismo de los glúcidos, de los lípidos
y de las proteínas |
Levadura,
ingredientes naturales. |
Vitamina
B4
(colina) |
Metabolismo
de los lípidos, protección del hierro. |
Ingredientes
naturales |
| Acido
pantoteico |
Integridad
de los tejidos (piel) |
Hígado,
pescado, productos lácteos, arroz. |
|
|